Cuando Jennifer López quiso ser Jennifer Beals

Newsoncuba.com Sergio Berrocal Jr.

A finales de la década de 1970, era más bien el año de 1978, la película Grease estremeció al mundo, impulsando la carrera de John Travolta y de Olivia Newton-John, así como la de otros actores que participaron en este reparto de lujo y de recuerdo. Todo parecía indicar que en la nueva década que apenas empezaba, es decir, los años ochenta, las películas musicales, o por lo menos, las películas con temáticas musicales no tendrían el mismo éxito que Grease, pero en el año de 1983, Flashdance se convierte no solamente en un taquillazo sino que treinta y siete años más tarde sigue siendo un ícono que pocos han podido alcanzar. Ni el propio trasero de Jennifer López valorado en más de cinco millones de dólares que ni si quiera cabe en el mapamundi ha podido con el juego de caderas de Jennifer Beals.

En dos mil dos, Jennifer López lanzo el video titulado «I’m Glad» dirigido por el fotógrafo David LaChapelle. La adaptación de la coreografía corrió por cuenta de Jeffrey Hornaday quien coreografió igualmente Flashdance. La recreación de las escenas de Flashdance hicieron que Maureen Marder, cuya vida inspiró el guion de la película, demandara a Jennifer López, Sony Corporation y a Paramount Pictures por infringir sus derechos de autor en noviembre de 2003, asegurando que el video era una descripción no autorizada de su propia vida. Llevando así al tercer sencillo de la experta en habanos mojados en brandi al chasco más absoluto. Para aquellos que nunca vieron Flashdance la historia es bien sencilla. Alex Owens es una joven de diez y ocho años, huérfana, hermosa y muy decidida, que sueña con llegar a ser bailarina. Para poder vivir trabaja en una fábrica como soldadora y de noche en un club nocturno bailando. Se proyectan así las transformaciones de Alex para obtener su independencia y encontrar el amor y realizar el sueño de bailar en el Conservatorio de Danza de Pittsburg. Esta película, icónica porque lo es, abrió de par en par las puertas a largometrajes como “Footloose” que en 1984 marcó un antes y un después en la forma de entender ese tipo de cine.Interpretada por Kevin Becon la película relata la historia de un adolescente de los años cincuenta que ha vivido siempre en Chicago, hasta que se traslada a una pequeña localidad en el centro del país, donde el Ayuntamiento ha prohibido el baile y la música rock después de que cinco jóvenes murieran en un accidente automovilístico tras una fiesta bastante alcoholizada. Por aquellos años, estas películas eran consideradas tan infractoras que crearon escuela. Fue el comienzo de los géneros musicales en la gran pantalla de la movida ochentera, una movida apadrinada veintiocho ocho años antes por Gene Kelly quien cantaba bajo la lluvia su famoso “I singing under the rain”.

El prodigio fue tal que películas como “Fame”, escrita por Christopher Gore y dirigida por Alan Parker en mayo de 1980, tuvieron sus propios espacios televisivos. Durante siete años las vidas y las dificultades de los estudiantes que asisten a la High School of Performing Arts en la ciudad de Nueva York hacia parar ciudades para oír aquello de: «Queréis la fama, pero la fama cuesta. Y aquí es donde vais a empezar a pagar. Con sudor». Así empezaba una serie mítica a la cual Jennifer Beals allanó el camino. Tal vez aquella diva del Bronx experta en mojar los cigarros habaneros en brandi que no deja de revindicar sus orígenes latinos hubiese querido formar parte de aquella movida y tal vez así su videoclip «I’m Glad» hubiese conseguido tener el éxito buscado en vez de haber iniciado su carrera como bailarina de Janet Jackson.  ¿Quién sabe?

Lo cierto es que aquella aprendiz de diva que no sabe ni papa de castellano y que aspira a mover sus caderas como Jennifer Beals con toquecito mexicanos al estilo de la cantante Selena, a la cual ésta interpretó en 1997 bajo la dirección de Gregory Nava, nunca jamás conseguirá estar a la atura de aquel icono ochentero. Mientras tanto, en una España hoy afectada por el coronavirus, un director del tres al cuarto desempolva el guion de la serie que le hizo tocar la fama titulado “Un paso adelante” para adaptarlo a la gran pantalla.Una vez más la trama se centra en las aspiraciones, frustraciones y conflictos de unos jóvenes dedicados en cuerpo y alma a prepararse en una Escuela de Artes Escénicas con el único objetivo de triunfar como artistas. Ciertamente la High School of Performing Arts de Nueva York, Jennifer Beals y la premiada cantante Irene Cara quien puso su voz en títulos como “What a Feeling” y Fame hicieron historia.

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