Kid Chocolate: El boxeo soy Yo

Newsoncuba.com Armando Nuviola

Dos grandes pasiones unen a Estados Unidos y Cuba: el amor al béisbol y al boxeo. Kid Chocolate apareció en las marquesinas del Madison Square Garden, el llamado templo del boxeo profesional, con veinte años. Y en su piel de ébano se refractaron las luces de ese monumental estadio cuando un día conquistó para Cuba el primer cinturón de oro. En ese momento la leyenda del negrito del Cerro, limpiabotas, comenzó a inscribirse en la populosa ciudad de Nueva York, meca del deporte de los puños del orbe. Como en un viejo filme la lectura de este libro nos traslada a la época dorada del boxeo.

Cuando era niño no tenía hábito de lectura. Fue mi abuelo, Kid Peca, quien un día me dijo: «lee este libro sobre la vida del boxeador al que le entregué los guantes», no sé si esto fue real o forma parte del imaginario de los hombres que como él siempre tienen una historia por contar, lo cierto es que logró que El boxeo soy yo, me mantuviera doce horas seguidas leyendo por primera vez, mi abuela pensó que estaba enfermo y no estaba lejos de la realidad, porque tenía la enfermedad de los admiradores de Chocolate que en su tiempo fueron muchos. Hoy, al igual que mi abuelo materno —el trinitario Gustavo Izquierdo Tardío— soy escritor. Me fascina escribir sobre deportistas famosos. Hace ya algunos años publiqué la vida de Enrique Díaz, El hombre récord de la pelota cubana, en coautoría con mi padre Rogelio Vega, en el 2017, la vida de Michel Enríquez, El Súper doce, también en coautoría con mi amigo Chenche, sobre este estelar pelotero de la Isla de la Juventud. También tuve la suerte de escribir el artículo: «El alma en el papel», sobre el excelente libro de Leonardo Padura y Raúl Arce Estrellas del béisbol, artículos publicados en Juventud Rebelde.

En ambos títulos fueron vitales los recortes de periódicos guardados por los progenitores de los deportistas. Elio Menéndez y Víctor Joaquín Ortega son destacados cronistas deportivos congratulados con el Premio Internacional de Periodismo por la obra de la vida de la Asociación Internacional de Periodismo Deportivo, su trabajo es muy amplio e importante no solo para el deporte en Cuba sino a escala internacional. Los años han pasado y hoy recuerda para esta edición Víctor Joaquín, sobre su encuentro con Chocolate:

Fuimos a buscarlo, tenía sesenta y cinco años, pero los golpes, la droga, el alcohol, la sífilis, sembraron en su piel surcos. Tenía una mente prodigiosa. Ya nada quedaba de aquella época en la que según se cuenta en la leyenda prendía con un billete de cien los Habanos. Guardaba en su casa, antes hermosa y por aquel entonces bastante deteriorada, como su mayor tesoro recortes de periódicos, donde año, número, y a veces hasta el cintillo con el nombre del diario, no existían; porque lo que importaba era el relato del hecho, con esa forma fascinante de los cronistas de la época, recortes mal recortados, pero que constituían la joya mayor para quien un día acaparó titulares. Estábamos frente a frente a unas manos temblorosas y arrugadas, las que un día conquistaron al mundo.

La escuela cubana de boxeo amateur, se basó en la línea de Chocolate; según Alcides Sagarra. Dar y que no te den, confiesa que le agregó: Que no te den y dar. Chocolate volvió a vivir con este libro. Fue al lanzamiento, estaba muy contento, cerraron la calle Empedrado en La Habana Vieja. Había como 2000 personas, estuvo firmando casi hasta el agotamiento, con esas mismas manos dominaba a los contrarios: «todos ellos han venido por mí», repetía con un brillo juvenil en sus opacos ojos, estuvo como dos horas firmando.
No era abusador, era bueno. No olvidó a su gente, por eso fue tan querido, buscaba a los muchachos malditos e iba por ahí repartiendo dinero.
Siempre, tanto Elio como yo, deseamo…

Resumen del autor

Como en un viejo filme la lectura de este libro nos traslada a la época dorada del boxeo. Kid Chocolate apareció en las marquesinas del Madison Square Garden, el llamado templo del boxeo profesional, con veinte años. Y en su piel de ébano se reflejaron las luces de ese monumental estadio cuando un día conquistó para Cuba el primer cinturón de oro. En ese momento la leyenda del negrito del Cerro, limpiabotas, comenzó a escribirse en la populosa ciudad de Nueva York, meca del deporte de los puños del orbe. Esta es una nueva edición ilustrada, ampliada y corregida que convertirá a los lectores en aficionados, conocerán la vida del boxeador cubano más grande de todos los tiempos. «Kid Chocolate: El boxeo soy yo» mantiene al lector hechizado desde sus primeras páginas. Es una investigación bien documentada e imprescindible para entender la historia del mundo del boxeo. Con anécdotas, recortes de prensa, fotos y la última entrevista que el Choco realizó para este libro, los autores nos llevan desde los inicios del niño vendedor de periódicos al «Rey negro» que llegó alternar en New York con Cag Calloway, Duke Ellington, Louis Armstrong, Carlos Gardel, entre otros; al declive del que está considerado entre los diez mejores peso pluma de todos los tiempos, incluido en el Salón de la Fama del Boxeo en 1959, doble campeón mundial que no pudo derrotar los excesos de la vida. El cuerpo a cuerpo con los autores del libro, está al comenzar. La voz del Chócolo los llevará a la época del esplendor del doble titular del orbe; los sentará junto a Pincho, Canzoneri y Jack Berg; les contará del amor, de la amistad, de las alegrías y tristeza. Y… ¡A pelear! Ha sonado la campana.

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