Vuelo Macabro

Newsoncuba Cesar Gonzalez

Aquella mañana, salió de su casa hacia las 9. Calor sofocante ya, a esa hora temprana, llevaban varios días con temperaturas extremas para el país 33 a 35 grados, calores a los que la gente no estaba acostumbrada. En el trayecto, ventanillas abiertas, carajo,  el día que tuviera cuatro duros, se compraría un coche de lujo, de esos que se veían en la pelis, con aire acondicionado. El olor a keroseno flotaba en olas de calor a su bajada del coche, Afortunadamente en el aeropuerto había aire acondicionado. La mañana se paso, más bien entre sudada y sudada cada vez que ponía el pie en la pista. Los embarques se efectuaban por paquetes de pasajeros. La temperatura en los túneles de embarque alcanzaba fácilmente los 45 grados, con los cual se reunía en la puerta del túnel unos 5/6 pasajeros y se les “rogaba”, que corriesen por el túnel hasta entrar en el avión, este evidentemente con aire acondicionado. Al final, terminábamos tomando cronómetros sobre los grupitos que hacían el recorrido  entre la sala de embarque y la puertas del avió. Una nota de humor…., terminamos poniendo hándicaps según el contenido de los grupitos, mujeres con niños o sin, hombres solos y mixto de mujeres y hombres. Hacia las 2 de la tarde llego el vuelo  de Valencia, temperatura en pista con el reflejo sobre el cemento 37 grados. Los pasajeros desembarcados, al echar un ojo clínico para ver cómo iban las operaciones en pista, observo que la puertas de las bodega estaban abiertas, bodega trasera con su correspondiente rampa y desembarcando maletas, bodega delantera con la rampa puesta, pero sin movimiento alguno, además plantados 4 maleteros que discutían con el coordinador del vuelo. Extrañado decidió bajar a la vista, para ver qué pasaba. Al verle el coordinador del vuelo le informo que al abrir la puerta de la bodega salió un fuerte olor, amoniaco, pensaba y que las maletas estaban bañándose en un liquido raro, consecuencia los maleteros se negaban a subir y descargar las maletas. El, decidió acercarse y el olor le asalto como una bofetada. Los recuerdos de un cierto día de Marzo del 73 donde había acompañado a la gendarmería, recogiendo trozos humanos y metiéndolos en bolsas de plástico le asaltaron. Tomando una inspiración, metió la cabeza dentro. Macabro y morboso espectáculo. Sabido es que en los aviones  también se transportaban féretros, llenos evidentemente, las condiciones sanitarias para el transporte, implicaban un doble féretro. El primero contenía el cadáver y el segundo, provistos de unos fuelles, cubría el primero. El objetivo era que para evitar que les gases producidos por la descomposición explotasen, por encima de una cierta presión el segundo féretro se abría ligeramente para dejarlos escapar.  Varias causas una detrás de la otra, calor canicular a la salida en Valencia con el avión parado y féretro a bordo, calor canicular a la llegada y ligeros disfuncionamiento del mantén de la temperatura en la bodega.

Resultado, gases escapados que debido a las temperaturas se transformaron, en ese líquido infecto, los líquidos amoniacales, dentro de los cuales las maletas de los pasajeros se tomaban un bañito. Reacción inmediata, llamar a los bomberos, firme negación de estos, no había peligro de vidas humanas ni incendio. Llamar a los servicios sanitarios. Estos llamaron a la agencia gubernamental que los regia. Negativo, no había riesgo de epidemia ni contagio, En claro, como se dice en el futbol, pelotas fuera que vamos ganando Y a todo esto el avión sin descargar y los pasajeros esperando las maletas.

EL, una vez mas solo ante el peligro, cual Gary Cooper en su película El cte. encerrado en su cabina, esperando el santo advenimiento y los demás mirando hacia otro lado a ver si llovía. Puto país, puta mierda. Cogiendo el toro por los cuernos, se subió a la bodega, evitando respirar le ordenó al tío que estaba debajo de poner la rampa en marcha y cogiendo una maleta empezó e echarla en ella. No sé si fue su gesto de macho, o de imprudencia, o de coraje, o de no sé qué, el caso es que unos de los maleteros se puso al pie del carril y empezó a recoger las maletas y a ponerlas en el carro. Uno solo, solamente uno, con unas 2 toneladas a bajar más el jodio  féretro. Y todo ello con los zapatos bañándose en el líquido nauseabundo. El jefe de cabina, al verle sacar la cabeza por la puerta de la bodega para respirar, monto una cadena de transmisión. Una azafata imbíbia las servilletas del avión en colonia, Chanel por favor, sacada de la venta de abordo y se la pasaba al sobrecargo que se la pasaba a EL, unas 8 a 10 maletas, cambio de servilleta y así hasta la descarga total de las maletas. El féretro ya fue otra cosa, el cabrón debía pesar más de 100 kilillos. Apoyadose en la pared del avión y luego tirando como pudo, logro empujar el féretro hasta la rampa, donde inclinándolo, bajo. Se paro al final, bajándose del avión ayudo al maletero a cargarlo en el carro y rumbo a la terminal de carga.

Ordenes inmediatas al coordinador del vuelo para que cambiase todo el plan de carga, la bodega delantera inutilizable y subió al avión. El jefe de cabina le ofreció de beber y en ese momento el cabron del cte. abrió la puerta de su cabina y espeto. ¿Que pasa? ¿Porque no se embarca? El hijo de su madre, el desgraciado había visto lo que pasaba por la ventanilla, pero se había encerrado para no tener que salir. El trabajo es para los esclavos, yo soy el cuatro barras al mando. EL lo miro y debía haber tal furor en su mirada, que cerró la puerta de la cabina sin esperar la respuesta. Se embarco el pasaje y el avión salió con 47mn de retraso. Como cada vez que existía un retraso, se hizo un informe sobre lo ocurrido, dando las explicaciones y las acciones hechas. El resultado fue que el Cte. recibió un parte por escrito y que EL recibió un pequeño premio en metálico. Por su parte invito al maletero a comer y se puso a su servicio si quería viajar en nuestras líneas. El resultado negativo fue también que su camisa, pantalones, zapatos, se fueron a la basura, el olor persistía después de lavarlos y tuvo que pelearse con el servicio de personal para que le diesen un uniforme nuevo. Dos mundos Erase une vez, en un aeropuerto y en un país situado al norte de este país que es el mío.

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